La sangre en mí hierve, mientras aquel veneno filtrado a través de tu beso viaja por cada una de mis venas.
Mi hermosa Julieta, mírame de nuevo, pues mis ojos lloran hasta la última gota de sangre derramada en nuestro nombre.
Levántate y de nuevo bésame, deja que mi soledad se alimente con tus besos, y si así lo quieres, mátame con uno eterno.
Escucha este lamento, despierta y dime que no es cierto, que entre mis brazos no te tengo, que el veneno que en mi esta corriendo, en ti no causó efecto.
Julieta, mi hermosa amada, despierta
y dime que no es cierto, ¡despierta!, ¡despierta!,
pues no quiero morir sabiendo, que en mis brazos mi amada ya ha muerto.
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